FIJAMENTE

El retrato es una aproximación artística al ser humano, a su imagen y a su trascendencia más allá del tiempo, no sólo como criatura anónima, portadora de ideas y sentimientos abstractos, sino dotado de su personalidad, de los signos de su genética y los atributos de su condición social y humana.

Este proyecto busca poner en cuestión y en conflicto a una sociedad que desde el Renacimiento ha hecho del retrato un ejercicio, de autoestima, de culto a la personalidad, donde era preciso que se hiciera perfectamente identificable la imagen política del soberano o señor de turno.

 

El retrato no debía ser solamente un símbolo de poder sino también la evidencia específica de quién lo detentaba y a ser posible rodeado de todos aquellos símbolos y atributos que así lo demostraran. 

A partir del siglo XV, la inclinación hacia el retrato es habitual entre las clases acomodadas de Alemania, Países Bajos, Flandes y Norte de Francia. En el Sur, sólo en Italia, rica en mercaderes y banqueros, se produce un hecho similar. Pero sobre el gusto por la objetividad del norte se destacó el deseo de ennoblecimiento clasicista del retrato italiano, que buscó en los recuerdos de la Antigüedad los modelos y simbología a seguir y es así que esta propuesta, trae una remembranza estilística renacentista para hacer de estos modelos seres atemporales, perdidos en un tiempo y sin la soberbia del culto contemporáneo a la belleza, o a lo que definen como bello. 

 

El retrato, además de otros usos, puede también convertirse en tarjeta de presentación, pero los retratos de “Fijamente” no son la proclamación del autoprestigio, todo lo contrario, nadie busca comercializarse, solamente son signos de amistad y fidelidad a un oficio que se reinventa todas los días.

El proyecto es el resultado de una hábil observación lo suficientemente eficaz para reproducir con justeza lo que el ojo advierte, no es una interpretación, simplemente el rictus está ahí  y no en la perspicacia del que observa.

 

Josue Carantón - Maestro en Bellas Artes, Gestor Cultural